Ing. Melanie Valencia, MSP en salud pública
Profesora de Ingeniería Ambiental y Oficial de Innovación y Sustentabilidad
en la Universidad San Francisco de Quito. Fue colaboradora de la publicación Drawdown (NY Times Best Seller) y condecorada como Innovadora menor de 35 años de MIT por Carbocycle, una iniciativa que cofundó durante sus estudios de posgrado en Columbia University en New York.Email mdvalencia@usfq.edu.ec
El planteamiento de una vida sin basura no es descabellado desde la lógica histórica (apenas se introdujeron comercialmente las bolsas de plástico en los 60s) y tampoco implica un retroceso, es una oportunidad de diseño y es un imperativo para la conservación de la civilización como la conocemos. Los derivados de petróleo son mucho más valiosos en petroquímicos difíciles de reemplazar, como farmacéuticos; que en una funda desechable.
En la naturaleza no existen los rellenos sanitarios ni botaderos. Todo proceso biológico está interconectado creando ciclos de aprovechamiento del material residual como lo predican conceptos de la economía circular y el diseño de cuna a cuna. Cuando estaba en la escuela ya se hablaban de las 3Rs, ahora con 8Rs (Ver figura 1), tenemos avances limitados a pesar de todos los planes de gestión integral de residuos. Desde mi punto de vista, el problema radica en la falta de añadir las externalidades al costo del manejo de residuos. Nos cuesta poco al bolsillo directamente pagar la tasa de recolección de basura, casi imperceptible en la cuenta de luz. Pero si nos afecta en el uso de suelo, la calidad de ese suelo y los lixiviados que terminan en nuestros acuíferos además de la pérdida de ecosistemas y las emisiones en gases de efecto invernadero y material residual que se dispersan en agua, aire y suelo.
La última evidencia muestra que la ropa hecha de polyester –derivado de petróleo o de plástico reciclado– se deshilacha poco a poco en cada lavada, liberando microplásticos que se acumulan en peces que consumimos . Esto es un recordatorio de que el reciclaje es mejor que desechar, pero no es del todo bueno. Cada ciclo de R, requiere energía y siempre existe pérdida de material. Mientras más pequeño el ciclo, más eficiente y efectivo.
Desde el punto de vista industrial es un problema de supervivencia para la empresa el garantizar su cadena de valor y materia prima. Esto se puede hacer mediante responsabilidad extendida del productor – receptando los productos ya no funcionales para aprovechar su material – y mediante simbiosis industrial en el que el residuo de una industria es la materia prima de otra.
Las empresas acereras en el Ecuador dependen de la chatarra de la que disponemos en el país para generar nuevo acero. Las tiendas aún te cobran si no devuelves la botella de vidrio y; cerveza no se dejará de tomar en el Ecuador. Empresas pequeñas aprovechan el residuo de textiles para crear fibras de relleno de peluches.
Incluso si Elon Musk nos lleva a Marte, tendremos que optimizar nuestro uso de recursos finitos. El concepto de basura debe desaparecer, incluso el de residuo. Todo es materia. Todo puede aprovecharse. El reto está en entender la gigantesca oportunidad que tenemos frente a nosotros. La nuevas R principales no son las de reducir ni reusar sino las de repensar ¿realmente necesito esto? Y de rediseñar ¿cómo di- seño mi producto para poder seguir aprovechando el material en ciclos continuos?


