Por: Ecológica Magazine.
La Amazonía es una región de selva tropical que abarca ocho países de Sudamérica (Brasil, Perú, Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Guyana y Surinam), esto es más de la mitad del bosque húmedo tropical del planeta. La cuenca hídrica del río Amazonas es la más grande, según el informe Geo Amazonía (2009) su superficie comprende entre 5.147.970 km² y 8.187.965 km². El territorio es reconocido mundialmente por su patrimonio natural y cultural, pues provee servicios ambientales para la población local y el mundo. Esta región alberga en sí el mejor y más importante ejemplo para comprender el ciclo del agua.
El volumen de agua de la cuenca amazónica representa alrededor de 20% de la descarga total mundial de agua dulce. Esta abundancia de líquido vital es clave para albergar un territorio megadiverso, donde habitan gran cantidad y variedad de seres vivos, entre ellos, dos especies de delfines. La zona presenta importante endemismo1, así constituye una reserva genética, por mencionar ejemplos: Brasil y Colombia, tienen un tercio de las plantas vasculares2 conocidas en el mundo. Perú registra la marca mundial con el mayor número de especies de mariposas. En un área de no más de diez hectáreas de bosque ecuatoriano de Yasuní, se encontraron 107 especies de anfibios. La diversidad abarca el ser humano, pues se conoce unos 420 pueblos indígenas amazónicos con 86 lenguas y 650 dialectos incluyendo 60 grupos no contactados3 .Debido a la densa vegetación y el calor del sol eneste lugar de la zona ecuatorial, la evapotranspiración del bosque tropical hace que millones de litros de agua se volatilicen cada día desde los altos árboleshacia la atmósfera. Así se forma un gran río de nubes sobre el Amazonas que fluye en dirección contraria, es decir, desde el Océano Atlántico hacia los Andes. El agua transportada precipita en lacordillera donde nacen los tributarios o afluentes del gran Río. Según el informe GEO Amazonía (2009), el Amazonas tiene el mayor volumen de descarga de agua (220.000 m³ por segundo, en promedio) y transporta más agua que los ríos Missouri-Mississippi, Nilo y Yangtsé juntos.
Este maravilloso entorno, es responsable de la configuración del clima mundial. El bosque actúa como un gigantesco consumidor de calor, que absorbe la mitad de la energía solar que recibe. La gran cantidad de agua que drena hacia el mar influye sobre algunas de las corrientes oceánicas que regulan el sistema climático. Entonces, el deterioro de este ecosistema es una amenaza para el clima. La cobertura vegetal de la Amazonía es un “depósito de carbono”, con su pérdida aumenta las emisiones de gases a la atmósfera, se inhibe la formación de lluvia y empieza un círculo vicioso pues se reduce la liberación de vapor de agua, se favorece los incendios forestales y se alteran los eventos de lluvia, por lo tanto, su deforestación significa acelerar los efectos nocivos del cambio climático.
Conocido como el pulmón del planeta, durante este siglo XXI hasta un 60% de su territorio podría convertirse en sabana4 debido a las amenazas que aceleran la degradación ambiental y la transformación de los ecosistemas: Deforestación, minería, petróleo, hidroeléctricas, carreteras y agricultura intensiva, son principales enemigos de la selva amazónica. Pero sin duda la minería es la más desastrosa, vale recordar que el pasado 25 de enero sucedió el desastre de Brumadinho cuando colapsó una gran represa de residuos mineros, lo que provocó un tsunami de casi 13 millones de metros cúbicos de lodo tóxico, esta contaminación dejó como resultado ríos prácticamente muertos. La importancia de la Amazonía y de su dinámica natural, tienen un rol fundamental en la vida del planeta. Pero las políticas de los Estados aún no son suficientes para garantizar el cuidado de la Naturaleza y la selva sufre mucho daño en poco tiempo. Las consecuencias ambientales se sentirán durante años. Vale la pena disfrutar, cuidar y recuperar lo que queda.
