Las personas que hoy tienen desde 65 años en adelante, disfrutaron durante su niñez de un verdadero paraíso natural, ya difícil de ima- ginar para los que venimos después. Como dicen por ahí: “si no me cree vaya y pregun- te” …
Es así que para la generación de los “milenials” es sorprendente tratar de imaginar por ejem- plo que en sitios como el río Ambato era nor- mal nadar y pescar, inclusive, usar botes junto a hermosos huertos de frutas como la desa- parecida pera del país, mirabeles, el mismo guaytambo, que hoy son verdaderas rarezas.
Generalmente al hablar de temas ecológicos se escucha decir “es por el futuro de nuestros hijos”; no sé usted, pero Yo ya no tendré la suer- te de ver hambatos. Actualmente lo normal son ríos de agua putrefacta, quebradas de basura, parques de cemento y adolescentes enfrascados en un mundo que se vive a través de pantallas como el celular, tablets, compu- tador, mientras se siguen patrones absurdos de consumo y aumentando la presión sobre el planeta.
Algunas cifras que confirman el grave deterioro de la Tierra son, por ejemplo:
- Cada día se extinguen entre 150 y 200 espe- cies animales por culpa del hombre.
- Cada minuto se deforesta el tamaño de unos 50 estadios de fútbol de bosques y selvas.
- Un tercio de los recursos pesqueros sufre por la sobrepesca y más de la mitad está conside- rado como “aprovechado al máximo”.
- Cada año aparecen nuevas enfermedades, y nuevos retos globales además de la pobreza, como el peligroso cambio climático.
- Cada día en el mundo nacen alrededor de 300.000 niños, similar población de una ciudad como Ambato.
- Desde los años de 1800 se elevaron las partes por millón (ppm) de CO2 equivalente en nues- tra atmósfera en magnitudes sin precedentes en la historia del planeta.
- El pasado 8 de agosto del 2016 agotamos los recursos de la Tierra que estaban disponi- bles para todo el año. Es decir, hasta el final del 2016 habremos consumido los recursos natura- les equivalentes a 1,6 planetas.
La idea de sostenibilidad, desde el contexto ambiental, empezó siendo, una respuesta preventiva ante la perspectiva de colapso del modelo de civilización dominante (capitalismo) que se rige por criterios de cantidad y no de calidad.
Aún con estos antecedentes es preciso aferrarse a que nunca antes la raza humana parece haber tenido acceso a tanta información, ciencia y tecnología disponibles. El Internet ha contribuido sensiblemente a la democratización de la información, así como los procesos de toma de decisiones. En la actualidad hay una marcada tendencia en buscar la rentabilidad de los negocios conservando la naturaleza, la ecoeficiencia es una práctica de empresas astutas y competitivas, las Finanzas Verdes están en auge, cada vez más los créditos a nivel mundial favorecen iniciativas que consideran
estos aspectos y poco a poco están siendo considerados como un requisito indispensable para el acceso a financiamiento.
Importantes líderes a nivel mundial están promoviendo un cambio de comportamiento: La encíclica del Papa Laudato Sí (2015), la tercera edición de los Premios Latinoamérica Verde, llevados a cabo en agosto, y la conferencia Hábitat lll en octubre, son unos pocos ejemplos del compromiso de varios actores, que cada vez se van enfocando en la conservación ambiental, incluyendo la banca privada y los actores sociales.
Tener esperanza es un verdadero reto, cambiar nuestros hábitos hace años ya era urgente. A nuestros hijos lastimosamente les tocará la parte más difícil y por eso mismo, todos los esfuerzos para cambiar son urgentes y valiosos.
¿Qué son las finanzas verdes?
Las finanzas verdes son las actividades productivas sostenibles que busquen contrarrestar la huella de carbono que dejamos todos y que por ser productivas generan ingresos y dan empleo, pero con respeto por el medio ambiente.
En una Economía Verde, el aumento de los ingresos y la creación de empleos deben derivarse de inversiones públicas y privadas destinadas a:
- Reducir las emisiones de carbono y la contaminación.
- Promover la eficiencia energética así como la eficiencia en el uso de los recursos.
- Evitar la pérdida de diversidad biológica y de servicios de los ecosistemas.
- Promover la producción y el consumo sustentable.
Fuente: La patria, periódico digital
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